Constantemente estamos expuestos a múltiples riesgos en nuestra vida diaria. La mayoría de ellos ya los conocemos e intentamos evitarlos o protegernos de ellos.

Pero con el avance tecnológico y la implantación de nuevas fórmulas de comunicación, intercambio y estilos organizativos, también llegan a nosotros nuevos factores de riesgo. Veamos un ejemplo.


EDIFICIOS TÓXICOS